Los nuevos escaparates sexistas de Bankia

Seguro que ya habéis pasado varias veces delante de ellos. Estos carteles son una de las aplicaciones para la nueva campaña de reposicionamiento de la marca Bankia, un acierto en cuanto a la elección de la técnica, se agradece ver ilustración, pero con una metedura de pata evidente.

Cuando hablamos de cambiar la perspectiva en el modo en que producimos imágenes hablamos de esto mismo. Ignorando la estructura y filosofía corporativa cuestionable que tiene un banco, sin entrar en ese tema, aquí ha habido un briefing, reuniones y un equipo de trabajo externo que ha planteado estas piezas gráficas. Muy chulas, una pena leer los estereotipos y sexismo que se lee en ellas.

Cinco carteles que representan cinco roles de trabajo diferentes que si afinas un poco pueden recordar a la publicidad de los 50 en la que una mujer agarra un plumero mientras el maridito mira el televisor desde el sillón. El tufo no viene por el color o la ejecución, sino por el mensaje que cada cartel está emitiendo, quién lo emite y desde qué posición.

ellos

Cinco eslóganes, cinco voces. Dos de ellas las del señor que te encuentras al otro lado del mostrador, uno te dice Pues claro que tengo tiempo mientras se relaja echándose hacia atrás y se estira. El otro nos aclara que podemos Cancelar sin gastos adicionales mientras mide su virilidad encestando el papel en la papelera. El resto de voces son las de la mujer que nos encontramos tras el mostrador. La primera apoya su mano en nuestro hombro, Dime qué te preocupa, nos pide. Estoy aquí cuando quieras nos comunica la segunda trabajadora y un Te entiendo perfectamente nos dice la tercera voz.

ellas

Así que tenemos dos trabajadores relajados y seguro de sí mismos y tres trabajadoras que se desviven porque sepas que el banco te cuida, como ellas, que estarán atendiendo todas tus llamadas y necesidades, que ellas están ahí para cuidarte porque de números y pólizas ya saben ellos. ¿Exagerado o nos suena a algo?

A lo largo de todo el proceso de trabajo seguro que ha habido oportunidad de revisar estas imágenes y sus mensajes y no caer en este clasismo. Pero no se ha hecho, lo cuál nos vuelve a situar a las comunicadoras y comunicadores (ilustradores, diseñadoras, copys, publicistas) en un lugar de responsabilidad inevitable.

Ahora, aun a riesgo de echarme piedras sobre mi propio tejado, podríamos coger un indeleble y reescribir estos mensajes para que sean (1) reales y (2) responsables. No hace falta dibujar bigotitos.