La teoría de las gafas violetas aplicada al diseño

Ponerse las gafas violetas. Esa fue la expresión que usó Gemma Lienas en su libro ’El diario violeta de Carlota’ (El Aleph, 2010) para referirse a lo que hizo la protagonista de sus páginas: colocarse un filtro diferente para observar el mundo. Animada por su abuela, Carlota se coloca las gafas y descubre que las realidades cotidianas que le parecían incuestionables ahora le resultan injustas.

Este concepto de las gafas violetas ha servido desde entonces para nombrar la decisión, el gesto, la intención de comenzar a ver el mundo con todos sus matices y diversidad. Esto quiere decir que, considerándonos parte de una sociedad, individualmente y en colectivo, tenemos algo que aportar y cierta responsabilidad a la hora de habitarla.

Partimos de un conocimiento previo sobre la lucha y la práctica feminista y los feminismos diversos que convivimos. En todos ellos este filtro de las gafas violetas es válido ya que su raíz es la de visibilizar las desigualdades y las distintas realidades que existimos. «[..] La idea es comparar el feminismo con una gafas violetas porque tomar conciencia de la discriminación de las mujeres supone una manera distinta de ver el mundo. Supone darse cuenta de las mentiras, grandes y pequeñas, en las que está cimentada nuestra historia, nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía, los grandes proyectos y los detalles cotidianos.» (Nuria Varela, 2005. Feminismo para principiantes).

En el ámbito del diseño esta puede ser una herramienta para revisar nuestros trabajos y cómo funcionamos dentro de nuestra profesión. La razón es obvia, llevamos encima toda una historia de lenguaje, imágenes y mensajes estereotipados. Como público, consumimos esos mensajes e imágenes desde un lugar blanco, capitalista y patriarcal, eso nos hace creernos en el derecho de pensar con poder sobre otras personas. Como emisoras, emisores y creadores de esas imágenes, adquirimos la responsabilidad de otorgar ese poder y dirigir la mirada. El lenguaje educa, también el lenguaje gráfico, de ahí que quienes nos dedicamos a profesiones que emiten mensajes hemos de entender que es hora de reconfigurarlos y empezar a cambiar el discurso gráfico.

Como toda herramienta a mano, no deja de ser una elección.

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